Miércoles, 09 Diciembre 2015 19:44

Sobre la educación que queremos

Por Caroline Gibu

Hace unos días asistí a la Ceremonia de Premiación del III Concurso Nacional de Buenas Prácticas Docentes, una iniciativa del Ministerio de Educación para identificar y reconocer la innovación docente para mejorar el aprendizaje de sus estudiantes, y del que fui miembro del Jurado calificador junto con un grupo de los más notables especialistas en educación de quienes he aprendido mucho, dado que la pedagogía no es mi especialidad como sí la innovación en la gestión pública.  Lo interesante del Concurso Nacional de Buenas Prácticas Docentes es que no sólo brinda incentivos a los profesores sino que documenta y comparte las buenas prácticas identificadas con otros docentes a nivel nacional a través de publicaciones y talleres. Por ello, el Premio Buenas Prácticas en Gestión Pública de Ciudadanos al Día premió en el 2015 esta iniciativa – aunque suene como trabalenguas, un Premio premió a otro Premio por premiar la innovación y generar conocimiento.

La Ceremonia se realizó en la Institución Educativa Teresa González de Fanning, colegio del que egresé en el año 1987 y que no había vuelto a visitar desde el año 2002. Pasé 11 años de mi vida escolar en “el Fanning”, con profesoras asombrosas como Nancy del Carpio en primaria o Betty Martinez  en secundaria, que con muchas limitaciones trataban de forjar en nosotras un espíritu crítico además de transmitirnos conocimiento. Recuerdo aun los salones de los pabellones de primaria, cuyas carpetas cada año los padres de familia tenían que pintar o los salones de secundaria, algunos aun de madera, que crujían con nuestro paso. Recuerdo el viejo auditorio también de madera en donde se realizaban las actuaciones principales y que demandaba a gritos ser reparado.  En mi último año de estudios, teníamos 15 salones en el turno mañana e igual número en la tarde con 60 chicas por salón. Una generación que estudiaba con toque de queda, con bombas y muerte en la calle producto del terrorismo, y con colas constantes por la hiperinflación.

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Foto con mi promoción de 6to año, cuando la primaria de "el Fanning" aún era mixta (1982)

De mi antiguo colegio ya no queda casi mucho, hoy se han levantado allí modernas aulas y un auditorio muy bien equipado.  Me dio pena no volver a ver las antiguas aulas de madera, pero me sentí feliz al ver una nueva infraestructura que invita al estudio, con paredes pintadas y patios limpios, como debe ser. Todos los y las estudiantes del Perú merecen estudiar en esas condiciones: en colegios con infraestructura bien implementada.

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Foto de como se ve ahora el colegio (2015)

Sin embargo, lo más importante de ese día fue conocer a la profesora Socorro Grados Santibáñez, una profesora de la institución educativa que nos acogía, que ha logrado promover el interés por la cultura de los afrodescendientes entre sus alumnas, en particular dar a conocer el aporte de ilustres afrodecendientes peruanos, y sobre todo, ahondar en temas como la discriminación y el racismo que socaban una identidad multiétnica peruana.  Por su práctica “Rescatando las raíces afroperuanas” la profesora Grados Santibáñez  ganó el Concurso Buenas Prácticas Docentes en la subcategoría Desarrollo de la competencia de ciudadanía democrática en el ejercicio de los derechos, deberes y responsabilidades.  La práctica me pareció muy valiosa no sólo porque las Naciones Unidas ha declarado el periodo 2015 – 2024 como el Decenio Internacional para los Afrodecendientes  sino porque pone énfasis en aspectos de educación ciudadana necesaria para tener una sociedad sostenible y solidaria.  Todos los y las estudiantes del Perú merecen estudiar con docentes innovadores que brinden conocimientos y buenas prácticas para el ejercicio de derechos y deberes ciudadanos.

La profesora Socorro Grados Santibañez empezó a enseñar en “el Fanning” hace 22 años, así que nunca nos conocimos y no tuve la suerte de ser su estudiante, pero esa noche no pude evitar acercarme y tomarme una foto con ella.  Me emocioné al ver su emoción,  al sentir sus palabras conmovidas y el orgullo con que mostraba su diploma y su medalla.  Reconocer y felicitar es el mejor regalo.

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Foto con la Profesora Socorro Grados Ibañez, una de las ganadoras del III Concurso Buena Prácticas Docentes(2015)

Han tenido que pasar tres gobiernos para que la educación pública esté mejorando. No ha sido producto de un solo gobierno, sino de un esfuerzo continuado de varios ministros y de un consenso de trabajo común entre el sector público, el sector privado, la academia y la sociedad civil para poner nuestra educación como prioridad en las políticas públicas. Debemos seguir así, todos juntos, apostando por la educación, mejorando la infraestructura y mejorando el desempeño de nuestros docentes, con capacitación e incentivos.  Pero sobre todo, debemos invertir en educación ciudadana de padres e hijos, pues de ello depende que tengamos una mayor institucionalidad en democracia, tan necesaria para los que quieren que el Perú sea un país de primer mundo.

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Por Caroline Gibu

El día jueves 5 de marzo iba camino a una entrevista de televisión, y para ello tuve que pasar por la Avenida Salaverry. Conozco muy bien sus cruceros, las zonas de embotellamiento, y las horas donde es mejor evitarla, mi vida trascurre por allí. A lo largo de dicha avenida se ubican dos ministerios, un hospital de gran envergadura, tres universidades, un hotel de cuatro estrellas, un gran complejo habitacional – además de los nuevos edificios multifamiliares que se han construido en los últimos años - y un nuevo e importante centro comercial. Y es una de las vías más transcurridas para desplazarse desde el Centro de Lima hacia el distrito de San Isidro, pasando por los distritos de Jesús María y Lince.

Cuando llegué a la entrevista, el conductor del programa me preguntó, entre otros temas, qué pensaba sobre la propuesta de la municipalidad de Jesús María de incorporar un tercer carril en la Avenida  Salaverry con el fin de mejorar el tránsito y a su vez la calidad de vida de los vecinos. Mi respuesta giró en torno a tres aspectos, que con mayor detalle expongo aquí:

 

1. La mejora de la infraestructura

No es ya novedad escuchar que nuestra Lima ha crecido en forma desordenada y, en muchas zonas, la infraestructura para peatones y vehículos no es suficiente ni adecuada.  Y no solamente hago referencia a las pistas y veredas, sino también a los mecanismos de control y a las señales de tránsito. Miren por ejemplo esta foto tomada de Google Maps del cruce de la Avenida Salaverry con la Avenida San Felipe en donde transitan autos de transporte público, privado, carga pesada, motos y bicicletas por ocho vías (entre calles y avenidas) y una ciclovía. En dicho cruce no hay semáforos ni policías de tránsito y los embotellamientos en horas punta están a la orden del día.

 

San Felipe

Foto: Google Maps

Ahora miren esta otra foto tomada también de Google Maps del cruce de la Avenida Salaverry con la Avenida Huiracocha en donde un gran número de autos en hora punta ingresan desde esta última a Salaverry. Tampoco existe semáforo o mecanismo de control que permita un tránsito ordenado y fluido, no sólo para los vehículos sino para los peatones que cruzan dichas avenidas. Pensar en cruzar con una silla de ruedas o coche de bebé resulta impensable en este lugar.

 Huiracocha

 Foto: Google Maps

 

2. La participación ciudadana

 

Mejorar el transporte público implica conocer la opinión de los vecinos, conductores y transeúntes como también de quienes dirigen y utilizan las instituciones públicas y privadas adyacentes. Y en la Av. Salaverry tenemos de todos esos actores. ¿Qué opina la señora vecina respecto al tránsito? ¿Qué opina el joven universitario? ¿Qué opina el gerente del hotel? ¿Y el que hace ejercicio a lo largo de la avenida?. 

Desarrollar una consulta ciudadana es una tarea ardua pero posible. La Municipalidad Distrital de Miraflores nos da un ejemplo: a través del Programa Ciudad de los Niños ha logrado incorporar la opinión de niños y niñas en la planificación de la infraestructura y seguridad del distrito así como en las actividades de desarrollo social y cultural: parques más amigables para niños y niñas, incluso con discapacidad; mejora del tránsito de vehículos; pulseras con los números telefónicos de alerta, son una muestra de los resultados logrados. Esta práctica fue finalista en el Premio Buenas Prácticas de Gestión Pública 2013 y una de las 10 mejores prácticas de participación ciudadana a nivel internacional premiada por el Open Government Partnership Award 2014.

 Y un proceso de consulta ciudadana para la actual gestión municipal de Jesús María no es algo nuevo y ajeno: en el año 2006, la práctica “Niños, Niñas y Adolescentes: De Excluidos a Protagonistas del Desarrollo del Distrito de Jesús María” fue certificada como Buena Práctica en la Categoría Consulta y Participación Ciudadana del Premio Buenas Prácticas en Gestión Pública 2006.

3. La tercera vía: Educación Ciudadana

Los vehículos no son seres vivos que transitan por sí solos. Somos las personas quienes vamos al volante – sea de un auto, taxi, bicicleta, bus o camión. Y somos también personas las que subimos y bajamos de los vehículos, cruzamos la pista, o utilizamos las veredas.

Y aquí está la pregunta clave: ¿Ampliar un carril mejorará el tránsito y la calidad de vida en la avenida Salaverry?  En ausencia de educación ciudadana, lo más probable es que no.  Aun teniendo más espacio es probable que algunos malos conductores bloqueen las intersecciones sin respetar los semáforos, que los peatones no crucen en las esquinas o por las zonas señaladas, que el bus o combi recoja un pasajero en un lugar distinto a un paradero, que nadie sepa que son esas líneas verdes por donde tienen que ir las bicicletas, que un taxista se cuadre en doble vía para esperar pasajeros en el centro comercial, que nadie respete al policía – y que encima, la insulten por ser mujer - y así puedo continuar…!

La tercera vía, la de la educación ciudadana, es un camino más largo pero mucho más seguro en términos de gobernabilidad. Y este trabajo no es sólo de un municipio, ni de un colectivo ciudadano, ni de una entidad de control. Es un trabajo conjunto.

Me encantaría ver a todos los municipios, instituciones públicas y privadas, entidades educativas, centros comerciales, y sobre todo vecinos emprendiendo una gran coalición para educar a peatones y conductores a lo largo de la avenida Salaverry. ¿Se imaginan ver a los estudiantes de esas tres universidades - dentro y fuera de su alma mater –  realizando acciones para educar y promover buenos usos de la vereda y la calzada?. ¿O ver a las entidades públicas y a las empresas educar a sus trabajadores en el correcto uso de la avenida?. Aplaudiría con entusiasmo las veedurías y colectivos sociales formado por vecinos y vecinas que califiquen a los conductores – por ejemplo con señales de “like” y “no like” como lo hizo en su momento Antanas Mockus con las tarjetas ciudadanas cuando fue alcalde de Bogotá. Felicitaría un trabajo conjunto de la policía, el serenazgo y los inspectores de tránsito a lo largo de los cuatro distritos.  Y ahora cuánto se puede hacer con las tecnologías de información, como lo han demostrado nuestros amigos de Datea.pe y Liga Peatonal

Una política pública efectiva de mejora de transporte tiene que incluir la infraestructura, pero también la participación y la educación ciudadana. Para mí, esos son los tres carriles del desarrollo.

Gracias por leerme. ¿Cuéntame lo qué piensas?

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