Beatriz Boza, ex jefa del Indecopi y de Prom-Perú, está convencida de que muchos anónimamente hacen una buena labor en las entidades estatales y quiere rescatarlos a través de un concurso que impulsa a través de Ciudadanos al Día.
¿Por qué es fácil construir una imagen negativa de los servidores públicos y tan difícil para resaltar los buenos?
Es un tema más amplio que el Estado. Se trata de un problema de nuestra cultura, de concentrarnos en el vaso medio vacío y lo que está mal y no en las cosas que debemos rescatar, que funcionan y que pueden ser motivo de orgullo. Hay cosas que no están funcionando, pero otras funcionan bien; no todo está mal, hay buenas prácticas gubernamentales.
¿A qué se denomina una buena práctica gubernamental?
Es una manera de hacer las cosas y funcionan, tienen éxito pudiendo replicarla en otra organización: reducir las colas, atender más rápido, acercarse a la ciudadanía.
Algunas entidades identifican eficiencia con mayores recursos. ¿Eso no es un pretexto?
Es cierto que muchas entidades estatales operan con presupuestos magros y que con más dinero podrían hacer mucho más. Harás más si tienes buenas prácticas gubernamentales. No es excusa decir: No tengo, entonces soy flojo o maltrato a la gente. Atender mejor a la gente no cuesta, es cuestión de actitud. La propuesta que hacemos a través del concurso es: Identifiquemos esas buenas prácticas, pongamos en vitrina a los funcionarios que hacen que el Estado funcione.
¿De qué manera contribuye esto con una reforma del Estado?
Reforma del Estado es una gran marca debajo de la cual algunos dicen que debe haber un Estado chico, otros proponen distintas dimensiones, pero dependerá de quienes estén en el Gobierno y Congreso. Pensar en buenas prácticas es pensar independientemente del tamaño o tipo de Estado; lo importante es que sea eficiente, solidario y justo.
Pero esas buenas prácticas forman parte de un conjunto de prácticas sociales donde predomina la agresión. ¿Eso no dificulta detectar las buenas?
De alguna manera se ha “senderizado” nuestra vida pública. Como que cuanto más radical y agresivos seamos en los espacios públicos, más se escuchará y más caso se nos hará. Lo que buscamos es rescatar lo bueno desde ka sociedad civil y debemos ser los ciudadanos los que digamos. Esto que hace tal autoridad está bien y queremos que se quede y replique. En el 2006 habrá elecciones. Que en ese proceso no se lleven lo bueno. Queremos decir que hay cosas buenas que queremos reconocerlas y decir que se queden.
¿Los períodos de corrupción de la década pasada y las actuales denuncias no hacen difícil transmitir un mensaje de transparencia o ello es un acicate para que la gente crea en ese mensaje?
La transparencia es el mejor antídoto contra la corrupción. No es garantía de que no haya más, pero sí garantiza para que la prensa identifique pequeños trozos de pusantes antes que tener que amputar el brazo. Recordemos que en los últimos tres años no esperamos que haya el gran desfalco, sino que se identifica antes.
¿La ciudadanía está preparada para demandar buenas prácticas gubernamentales o hay mucho camino por recorrer?
Es el gran camino de este siglo que comencemos a decir: Esto es lo que queremos. Queremos que se nos sirva así. Desde una perspectiva ciudadana, como consumidores de los servicios del Estado, quisiéramos decirle que criterios nos gustaría que tenga para un servicio oportuno, rápido. De repente ese servicio ya está funcionando bien en un pueblito del norte. Se trata de descubrir cosas buenas que ocurren y merecen ser destacadas u que los ciudadanos pongan en valor y digan: De esto queremos más. Queremos que se nos sirva mejor. Y el concurso busca incentivar esto y que los ciudadanos estén más concientizados sobre los derechos que tienen. Lo que buscamos es incentivar esa nueva manera de relacionarnos con el Estado.
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