Una de las secuencias más esperadas de un popular programa cómico peruano de los años setenta era el episodio de la “santa paciencia”, que parodiaba la odisea que vivía un ciudadano que acudía a una oficina para hacer alguna diligencia.
El satanizado, por cierto, era el funcionario público. A nadie debe extrañar, pues, que la mayoría de burócratas goce de mala fama, justificada por diversos motivos, que van desde el mal trato hasta la desvirtuación de su naturaleza: el servicio a los demás.
Pero las cosas cambiarán. Ciudadanos al Día, contando con el apoyo de diversas instituciones, entre ellas nuestro Diario, ha instituido el premio a la Buenas Prácticas de Gobierno, que busca reconocer a los funcionarios públicos que cumplan cabalmente su labor y, en efecto, sirvan al ciudadano como corresponde.
Fuente: El Comercio
Fecha: Domingo, 16 de enero del 2005