“Esta es la primera vez que se instituye un premio para el sector público. Esto es algo que no existía antes. Lo que pretendemos no es motivar por el castigo, sino por el premio y por el reconocimiento a una buena labor en cualquier institución del Estado”.
Con estas palabras explica Adrián Revilla, responsable del equipo técnico que determinará la lista finalista, la novedad e importancia del Premio CAD (Ciudadanos al Día) a las Buenas Prácticas Gubernamentales, cuya primera edición ya está en marcha y con la mira puesta en convertirse en una competencia anual.
Si bien es inocultable la extendida desconfianza ciudadana hacia buena parte de las entidades estatales, Revilla replica con conocimiento de causa a aquellos que creen inaudito premiarlas.
“Quienes hemos trabajado algún tiempo en el sector público sabemos que hay cosas que se hacen bien, el problema es que-salvo contadas excepciones-eso no sale a la luz”, señala.
Nuestro entrevistado asegura que, aunque no siempre, muchos de los reclamos de la gente sí son escuchados, atendidos y solucionados por las entidades públicas, pero esto no se conoce.
Hay dos formas para presentar candidaturas: las instituciones postulantes se presentan directamente o alguna persona natural o jurídica puede también postulara una institución.
“Se puede dar el caso de que haya entidades que no se den cuenta de que tienen algo bueno que mostrar o que carezcan de recursos económicos para cubrir el costo de la inscripción. Entonces pueden aparecer ciudadanos que piensen que realmente vale la pena postular a ese organismo”, agrega Revilla.
EL EFECTO CONTAGIO
En un futuro cercano, el Premio CAD encontrará su razón de se y probará su utilidad cuando se extienda el factor de emulación.
“Cuando una entidad ve que otra está haciendo las cosas bien, el personal de aquella se preocupa de aprender lo avanzado por ésta e intenta copiar. Los propios jefes, al ver que sus instituciones no están consideradas entre las mejores, se verán obligados a hacer algo”, apunta esperanzado Revilla.
No obstante, también afirma ser consciente de que el cambio será gradual y no se presentará de la noche a la mañana.
Al consultarle si no parten con alguna ventaja aquellos organismos con mayores recursos económicos y logísticos, el líder del equipo técnico responde que será un requisito la indicación del presupuesto asignado para cada institución.
“Se tendrá en consideración para la evaluación, por ejemplo, que una entidad con pocos recursos haya realizado una labor impresionante en relación con otra que tiene más dinero”, añade.
UNA ARDUA COMPETENCIA ¿Y ya se tiene un estimado o una proyección de cuántas instituciones estatales intervendrán en el concurso?
De acuerdo con Revilla, se calcula que en esta primera edición deben llegar unas 200 postulaciones para las siete categorías, incluyendo a entidades que pueden presentarse a varias de ellas.
Para el equipo técnico, el momento de ponerse la ropa de faena llegará a finales de marzo, una vez que venza el plazo de inscripción. Las veinte personas integrantes de este cuerpo (tecnócratas y profesionales vinculados con la gerencia administrativa y consultorías) pondrán bajo la lupa todas las candidaturas y entregarán la lista de finalistas por cada rubro a fines de abril.
La pelota pasará entonces a la cancha de un selecto jurado, que durante mayo se dedicará a definir al ganador del premio. |