Discruso de la Defensora del Pueblo Beatriz Merino
Señor Juan Carlos Cortés Carcelén,
Señorita Beatriz Boza Dibós,
Presidente y Directora Ejecutiva de Ciudadanos al Día, respectivamente.
Doctor Roberto Pereira, Primer Adjunto (e) a la Defensora del Pueblo.
Señores y señoras periodistas de diversas regiones del país que hoy nos visitan.
Señores funcionarios y funcionarias de la Defensoría del Pueblo.
Deseo iniciar estas palabras dándoles la más cordial bienvenida y el afectuoso saludo de la Defensoría del Pueblo, y de esta Defensora, a los miembros de Ciudadanos al Día y, en especial, a todos los periodistas que han venido del interior del país, y que hoy nos honran con su visita.
El evento al que asistimos es, por añadidura, significativo porque en este local funciona el Centro de Información para la Memoria Colectiva y los Derechos Humanos, que forma parte de la Defensoría del Pueblo, y que se encuentra a disposición de los ciudadanos, en donde podrán encontrar información concerniente a todo el material producido por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).
Por mandato legal, la Defensoría del Pueblo es depositaria de todo el acervo documental de la CVR ?compuesto por dieciséis mil novecientos diecisiete (16,917) testimonios de víctimas de la violencia, así como por archivos de audio, video y fotografías?, un repositorio que registra la desgarradora etapa de violencia política que sufrió el país, todo lo cual, por regla general, es de acceso público.
En todos estos años de trabajo institucional hemos ratificado nuestro convencimiento de que el mandato constitucional de la Defensoría del Pueblo ?respecto de proteger los derechos fundamentales de la persona y supervisar la administración del Estado? no se puede cumplir a cabalidad sin la colaboración de los ciudadanos y ciudadanas y de sus organizaciones.
Estamos convencidos de que no hay mejor defensor o defensora de los derechos que sus propios titulares. Por esta razón, desde el inicio de sus funciones, la Defensoría del Pueblo ha trabajado de la mano con organizaciones de la sociedad civil, como Ciudadanos al Día, institución con la que compartimos muchos de los objetivos que nos corresponden por mandato constitucional como, por ejemplo, la transparencia informativa, la participación y vigilancia ciudadana y la prestación de servicios de calidad a las personas.
Por ello, varias son las razones que me asisten para gratificarnos en razón de la suscripción del convenio de Cooperación Interinstitucional para la promoción del “Premio a las Buenas Prácticas en Gestión Pública”, con Ciudadanos al Día. Las buenas prácticas de gobierno son, sin duda, instrumentos de una gestión respetuosa de los intereses ciudadanos. Además, constituyen el equipamiento más riguroso con que ingresamos al siglo XXI, promoviendo un manejo serio y responsable, severo y disciplinado, de la cosa pública, impelidos como estamos a trabajar sistematizando un método cuya única argamasa es el derecho. El Buen Gobierno no es otra cosa, repito, que la incorporación del interés ciudadano en la práctica del gobierno.
Asimismo, con Ciudadanos al Día compartimos otra importante tarea, orientada a la eliminación de la “cultura del secreto” ?que, lamentablemente, se encuentra muy enraizada entre nosotros?, a la que debemos sustituir por una “cultura de la transparencia en el Estado”, que es el presupuesto esencial de toda sociedad o Estado que se precie de asumir un espíritu democrático.
En la Defensoría del Pueblo creemos firmemente en la transparencia de la información, pero también en el debate fundamentado de las ideas. La cultura del secreto no tiene más espacio en una sociedad regida por el Buen Gobierno, en donde prima el interés ciudadano. Por ello, la cultura de la transparencia emerge como el espacio de la libre circulación de la información, cuyo destinatario es un ciudadano libre.
Por otro lado, la Defensoría del Pueblo mantiene lazos de colaboración y de trabajo conjunto con las organizaciones de periodistas. El propósito de esta relación es promover y garantizar el ejercicio de la libertad de expresión en nuestro país.
Simultáneamente hemos insistido en la necesidad de observar aquellas condiciones que determinan el ejercicio legítimo de este derecho fundamental, con la intención de hacerlo compatible con el derecho a la información (de los ciudadanos libres, lo reitero), y con el respeto al honor y la intimidad de las personas.
La vigencia de la libertad de expresión es una materia de especial preocupación para nuestra institución, lo cual se ha traducido en actuaciones defensoriales y en la elaboración de informes que se inspiran en el convencimiento de que sin libertad de expresión no hay democracia.
Finalmente, reitero nuestra colaboración a Ciudadanos al Día, en la confianza de que los objetivos que hoy compartimos, al suscribir este convenio, serán cumplidos. Nuestra presencia en el curso de este acto es el mejor testimonio de nuestro compromiso.
Muchas gracias.
12 de marzo, 2008
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